Salud Ocular
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La Película Lagrimal

 

Película lagrimal, un delicado escudo protector

Conoce nuestra Unidad de Córnea y Superficie Ocular

Cuando observamos los ojos de un humano apreciamos con claridad sus párpados, la conjuntiva, la córnea, el iris y la pupila. Sin embargo no somos conscientes de que entre el aire y las capas más superficiales del globo ocular se sitúa una película líquida extremadamente fina pero a la vez, de elevada complejidad en sus componentes y en sus funciones. La lágrima protege la superficie ocular en la mayoría de los vertebrados terrestres a excepción de las serpientes, siempre manifestando una propiedad física fundamental: la de mantenerse como película líquida estable en posición vertical en contra de la fuerza de la gravedad.

Inmediatamente después del parpadeo el grosor de la película lagrimal es de 9 micras. Este grosor va disminuyendo progresivamente hasta las 4 micras en el caso de que no parpadeemos durante 30 segundos. Después de este momento la lágrima se rompe y empiezan a aparecer áreas de córnea desprotegidas, cuya sensibilidad desencadenará el fenómeno reflejo del parpadeo.
 
La producción lacrimal en condiciones normales es de 1 microlitro por minuto, que repone las pérdidas de lágrima producidas por la evaporación y por la salida a través de la vía nasolacrimal, hacia la cavidad nasal. Es por esta comunicación ojo-cavidad nasal  que tras el llanto se produce una secreción nasal acuosa abundante y también que tras la instilación de un medicamento en forma de colirio podemos notar un sabor amargo en la garganta.
 
Mucho más que agua 
 

La lágrima oxigena, lubrica y defiende la córnea. También manifiesta emociones y ayuda en la visión.

La lágrima cumple una serie de importantes y sorprendentes funciones:

  1. Transfiere oxígeno desde el aire ambiente hasta las capas más superficiales de la córnea. Debe recordarse que la córnea, para ser completamente transparente, carece de vasos sanguíneos, por lo que su nutrición depende de los dos líquidos que la  bañan: la lágrima por su superficie y el humor acuoso por el interior.
     
  2. Protege la superficie ocular de las fricciones con la cara interna de los párpados lubricando el parpadeo y los movimientos de rotación de los ojos. 
     
  3. Hace que la  superficie corneal sea ópticamente perfecta de cara a una buena transmisión de los rayos de luz, 
     
  4. Posee tres sistemas de defensa contra los microorganismos: la lisozima, una molécula enzimática que destruye la pared de muchas bacterias , los  anticuerpos, y algunos leucocitos. 
     
  5. Elimina por arrastre todos los residuos que alcanzan el ojo desde el exterior. 
     
  6. Participa en la manifestación de las emociones, no sólo en la tristeza sino en los estados de intensa felicidad.
Todas estas funciones se desarrollan dentro de una estructura dividida en tres capas, compuestas por grasa, agua y moco. La  más superficial contiene unos lípidos especiales. Se trata de moléculas grasas conocidas como "surfactantes", que pueden establecer una barrera entre el aire  y el agua de la lágrima. Gracias a ellas toda la película lagrimal queda contenida y aislada del exterior, lo que reduce su evaporación y la hace capaz de mantenerse estable durante unos segundos en posición vertical.
 
La capa acuosa, la más gruesa, contiene agua, proteínas, sales minerales y algunas células. Está producida por las glándulas lacrimales y constituye la parte más conocida de la lágrima. La capa mucosa es la más interna y permite la adherencia de la película lacrimal a la superficie de la córnea y la conjuntiva.
 
El ojo seco
 
Algunas personas no producen suficiente lágrima para mantener el ojo húmedo y confortable.
 
Síntomas como picor, quemazón, sensación de cuerpo extraño o de sequedad, sensibilidad elevada ante cualquier irritación y secreción mucosa son los síntomas más comunes de la falta de lágrima. El déficit de lágrima o una composición inadecuada de alguna de sus capas es una contraindicación muy importante para el uso de lentes de contacto.
 
Los factores que con mayor frecuencia conducen al ojo seco son: la edad avanzada, el sexo femenino en la etapa posmenopáusica, la artritis reumatoide y determinados fármacos, especialmente los betabloqueantes y algunos antidepresivos. Afortunadamente cuando estos medicamentos son necesarios, en la mayoría de los casos el trastorno se puede controlar con éxito instilando lágrimas artificiales.
 
Las lágrimas artificiales son el tratamiento inicial de la mayoría de los ojos secos, aplicándose tan a menudo como sea necesario. Muy importantes son otras medidas preventivas  como colocar humidificadores junto a las calefacciones para evitar la evaporación excesiva de la lágrima, dejar de fumar y evitar los locales contaminados. Aplicar una pomada oftálmica al acostarse protege los ojos durante ese período y reduce la molestia del momento de abrir los ojos por la mañana. En casos más rebeldes se puede ocluir los puntos lacrimales para evitar que se pierda lágrima por la vía de salida hacia la cavidad nasal.
 
El ojo seco aunque pueda parecer una enfermedad banal, condiciona la calidad de vida de muchísimas personas. Afortunadamente en muy pocos casos su gravedad puede llevar a la pérdida de visión.
 
 
 
 
Texto escrito por el Dr. David Andreu

 

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