Innova Ocular - ICO Barcelona

El paciente ideal

¿Cuáles son las virtudes de ese paciente ideal que nos consulta a tiempo y nos permite desarrollar la oftalmología más efectiva?

En nuestra opinión y contando ya con más de 25 años de experiencia en las enfermedades oftalmológicas y  en los pacientes que las aquejan, podemos afirmar que la clave está en dos sencillas medidas: la auto-observación y en las visitas preventivas que nos permitan hacer determinadas exploraciones recomendadas.

Auto-observación

La auto-observación es de vital importancia, especialmente porque un trastorno visual de un sólo ojo puede quedar oculto por la buena visión del otro ojo.

Es recomendable: 

  • analizar la visión de cada ojo por separado, de lejos y de cerca,
  • detectar cualquier deformación de la forma o el tamaño de las imágenes,
  • analizar cualquier diferencia de percepción del color, la luminosidad o los contornos de los objetos entre uno y otro ojo,
  • descubrir pérdidas de campo visual analizando no los objetos que miramos directamente sino los que vemos de reojo.

La auto-observación tiene otra gran implicación práctica: el paciente llega a la consulta con información de calidad. Muchas veces un pequeño detalle intrascendente para el paciente, puede ayudar a dirigir el diagnóstico con rapidez.  Todo menos recurrir a la expresión de “veo raro doctor”. Al médico le va a interesar el tiempo de duración del síntoma, su evolución, sea de empeoramiento, mejoría o estabilidad, los síntomas asociados, la existencia de familiares con problemas oftalmológicos, los fármacos que se administra, las enfermedades no oculares que haya padecido,  etc. Muchas veces un pequeño detalle intrascendente para el paciente, ayuda a dirigir el diagnóstico con rapidez. 

Exploraciones recomendadas

La segunda virtud se refiere a la puesta en práctica de las exploraciones recomendadas por la medicina preventiva. Veamos los casos más sobresalientes:

  • Una exploración completa tras cumplir los 40 años.
  • Una visita para todos los niños al menos a los 3-4 años de vida, cuando ya sus respuestas pueden ayudar a conocer con gran precisión la calidad de su función visual.
  • Un control anual para todos los diabéticos, especialmente cuando se ha diagnosticado alguna forma de retinopatía diabética.
  • Una revisión  anual  con atención especial al fondo de ojo para todos los afectos de miopía moderada y alta.
  • Una valoración anual a todos los pacientes mayores de 65 años especialmente si existen indicios de degeneración macular asociada a la edad (DMAE)
  • Una exploración de los miembros de una familia cuando existan indicios de que pueda existir una enfermedad con factor de riesgo familiar, como el glaucoma.

Las organizaciones de salud ocular de todo el mundo coinciden en que el control de las enfermedades oftalmológicas mejoraría sensiblemente si se extendiera la práctica de las exploraciones recomendadas.

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