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Oclusión Vascular Retiniana

Ante una pérdida de visión súbita e indolora en un ojo siempre debemos acudir de urgencia al oftalmólogo para descartar un proceso vascular en la retina.

Las trombosis u oclusiones vasculares de la retina constituyen actualmente una causa importante de disminución de visión en la población general. De hecho, representan en frecuencia la segunda enfermedad vascular de la retina tras la retinopatía diabética.

La sangre con oxígeno y nutrientes llega al ojo a través de las arterias y abandona el ojo a través de las venas. Cuando se ocluye una vena, normalmente por la presencia de un trombo, se produce una trombosis venosa. Puede ocluirse la vena central de la retina, una de las dos venas hemisféricas o una rama venosa aislada. Dependiendo del territorio dañado por la oclusión, la visión se verá más o menos afectada. El cuadro clínico característico es una pérdida brusca e indolora de la visión, que puede ser total o parcial. Cuando la trombosis afecta a la mácula (el centro de la visión) el compromiso funcional puede ser mayor.

En el fondo de ojo observaremos lesiones retinianas características: tortuosidad de las venas, hemorragias y exudados en la retina, edema macular y borramiento del nervio óptico si existe afectación del mismo.

Es importante estudiar y controlar los factores de riesgo que facilitan la aparición de las trombosis venosas, tanto si son factores oculares (glaucoma de ángulo abierto) o sistémicos (tensión arterial, estados que favorecen la formación de trombos en sangre, enfermedades inflamatorias…).

El manejo de las oclusiones venosas retinianas tiene dos finalidades:

- La primera es la de evitar las complicaciones que pueden aparecer como consecuencia de la obstrucción del paso de sangre por la vena. Aproximadamente una de cada tres trombosis venosas desarrollan una isquemia en el territorio afectado por la obstrucción, es decir, una falta de oxígeno y nutrientes, cosa que facilita la aparición de neovasos retinianos. Éstos vasos de nueva formación pueden producir hemorragias (hemovítreo) y tracciones en la retina (desprendimiento de retina traccional). Además existe el riesgo de desarrollar un glaucoma neovascular si estos neovasos aparecen en el ángulo camerular del ojo (el desfiladero por donde sale el humor acuoso).
La vigilancia para evitar la aparición de estas complicaciones en muy importante. El tratamiento consiste en realizar una fotocoagulación láser en el territorio retiniano afecto para reducir la producción de factores que estimulan la formación de vasos retinianos nuevos.

- La segunda finalidad es la de conseguir la máxima visión posible en los casos en los que ésta se haya visto afectada. La pérdida de visión puede ser debida a la falta de riego sanguíneo de los fotorreceptores, las células responsables de la agudeza visual. Cuando ocurre esto no existe una solución satisfactoria. Sí que existe tratamiento cuando el paciente desarrolla edema macular. Con las nuevas técnicas como la tomografía de coherencia óptica (OCT) es más fácil la detección de este edema en la mácula y la monitorización de su tratamiento y evolución.
Para tratar el edema macular en estos casos de trombosis venosa se utilizan inyecciones intravítreas de antiangiogénicos o de corticoides. En el caso de las trombosis de rama venosa se puede realizar una fotocoagulación láser focal en el área macular.

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