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¿Glaucoma? Te contamos cómo se trata

El tratamiento del glaucoma está orientado a disminuir la presión intraocular mediante colirios, pero a veces hay que recurrir a la cirugía o al láser.

23/02/2016

El tratamiento del glaucoma crónico es inicialmente médico y está orientado a disminuir la presión intraocular con gotas oftálmicas. Estadísticamente, la presión normal del ojo se encuentra por debajo de 21mmHg, sin embargo, para cada persona, esta presión “ideal” es diferente y, a veces, incluso es diferente entre cada ojo (en casos de glaucoma asimétrico, el ojo más enfermo necesita una presión más baja que el ojo con menos glaucoma).

¿Cómo se trata el glaucoma?

> Tratamiento con colirios
Con los colirios podemos controlar la PIO (presión intraocular) en niveles adecuados y mantener controlada la enfermedad durante muchos años o toda la vida. Tenemos a nuestra disposición 5 grupos de gotas oftálmicas para bajar la presión intraocular. La Sociedad Europea de Glaucoma recomienda como tratamiento de primera intención los betabloqueantes y los análogos de prostaglandinas que usamos, siempre que no estén contraindicados, por su gran capacidad de reducir la presión. En ocasiones, se necesita más de un tipo de colirio para mantener la presión intraocular controlada.

> Tratamiento quirúrgico
Sin embargo, si la presión no se controla adecuadamente, los colirios no se toleran por presentar efectos secundarios sistémicos o locales, o si las pruebas que miden la afectación por glaucoma (campo visual, tomografía de nervio óptico) empeoran, se necesita el tratamiento quirúrgico.

> Tratamiento con láser
El tratamiento con láser se puede realizar en algunos casos de glaucoma de ángulo abierto, pero su papel más importante se encuentra en el glaucoma de ángulo estrecho.

¿Por qué es importante seguir el tratamiento correctamente?

El glaucoma es una enfermedad crónica y el tratamiento suele ser de por vida para poder detener la evolución y la pérdida de campo visual. El efecto de reducción de la presión de los colirios puede durar 8h, 12h o 24 horas, dependiendo del grupo de fármaco utilizado. Cuando un paciente se olvida de ponerse la gota a la hora recomendada por el oftalmólogo, la presión empieza a subir y está ¨desprotegido¨ hasta que no se aplica otra vez el tratamiento.

Cuando la presión sube por encima de la presión ¨ideal¨ para el ojo, se produce a nivel celular una reacción de apoptosis en las neuronas que forman el nervio óptico. Tenemos más de un millón y medio de neuronas en el nervio óptico, pero cuanto más alta es la presión y cuanto más tiempo dura, más riesgo hay de que un número importante de neuronas se atrofien. Esta pérdida se puede evitar si el tratamiento se sigue según la pauta indicada por el oftalmólogo.

 

Ante cualquier duda o sensación incómoda hay que comunicarlo al oftalmólogo

 

Casi todas las gotas para los ojos pueden causar una sensación incómoda en el momento de la aplicación (quemazón, picor, sensación de cuerpo extraño, etc.), pero el malestar debe durar solo unos segundos. Cuando perdura, hay que comentárselo al oftalmólogo, dado que en muchos pacientes con glaucoma encontramos una patología de superficie ocular que mejora al cambiar a colirios sin conservantes, con lubricación u otros tratamientos.

También puede ocurrir que algunos pacientes tengan dificultades para seguir un régimen que involucra dos o tres gotas diferentes. Es importante ser directo y decírselo al médico si no se puede seguir la pauta indicada o si las gotas para los ojos causan efectos secundarios no deseados.

 

 

 

 

Dra. Oana Stirbu
Unidad de Glaucoma de ICO
 

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