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“Ahora mismo me volvería a operar...”

“Ahora mismo me volvería a operar, porque la vida me ha cambiado mucho”

17/06/2016

Silvia quería operarse la miopía con cirugía Lasik, pero tener nistagmus hizo que tardara años en decidirse. Hoy nos cuenta su experiencia.

Silvia, ¿qué problema visual tenías antes de la operación? ¿Por qué decidiste operarte?

Antes de operarme tenía miopía con 3,1 dioptrías en un ojo y 3,2 en el otro. No veía de lejos y hacía años que llevaba lentillas durante muchas horas al día. Tengo cuarenta y cuatro años y había empezado a notar que las lentillas no se me adaptaban tanto como antes. Las gafas me molestaban y veía que, a medida que me haría mayor, iría teniendo más problemas con las lentes de contacto.

“Tenía miopía y hacía años que llevaba lentillas durante muchas horas al día”

Sin embargo, tardaste mucho tiempo en decidirte, ¿no es así?

Había estado dándole vueltas unos cinco años, porque además se me sumaba un problema congénito que se llama nistagmus. El nistagmus es un movimiento del ojo que, aunque se me nota muy poquito, me hacía pensar que sería un problema al apuntar con el láser. Eso hizo que tardara un poco más en consultar y decidirme.

¿Te supuso algún problema tener nistagmus para la operación con Lasik?

Me dijeron que este tipo de operaciones se había modernizado mucho y que podía estar tranquila, porque es el láser el que sigue al ojo, no al revés. Así que me puse contentísima porque mi problema no afectaba para realizarme la operación. Sin embargo, debíamos descartar la monovisión, que se suele hacer en personas que tienen miopía y que comienza a tener presbicia.

“Es el láser el que sigue al ojo, no al revés”

¿Qué es la monovisión? ¿Por qué debías descartarla?

La monovisión consiste en corregir la visión dejando que un ojo vea de lejos y otro de cerca para solucionar la presbicia. Al tener nistagmus no había la seguridad de que después de la operación viera bien, así que el Dr. David Andreu me aconsejó descartarla. Pero también me avisó de que la presbicia, probablemente, me aumentaría. Me quedé tranquila, porque podía intervenir la miopía, aunque lo más seguro es que tuviera que llevar gafas de cerca para la vista cansada.

¿Cómo fue tu experiencia en quirófano?

Me sentí muy apoyada y acompañada. El equipo es muy cercano y es algo que agradezco porque estaba muy nerviosa. La intervención fue un momento. Recuerdo la música del doctor Andreu –comenta sonriendo– y las explicaciones. Todo fue muy rápido. Sorprendentemente rápido.

“Todo fue muy rápido. Sorprendentemente rápido”

¿Y la vuelta al trabajo?

Fui a trabajar al cuarto día y me di cuenta de que tenía dificultad en mirar la pantalla. Me asusté un poco y llamé a ICO. Enseguida me contestaron y me preguntaron qué me pasaba. Hablar con ellos me tranquilizó y me sentí apoyada. Aún estoy en proceso porque solo han pasado tres semanas desde la operación, pero me han dicho que mis ojos están perfectos. En cuanto a la presbicia tengo que volver en un mes para decidir si me pongo gafas de cerca o no.

“Tenía muchos miedos, pero ha valido la pena y el quipo que hay detrás me ha apoyado mucho”

¿Estás satisfecha de cómo ha ido todo el proceso?

Sí, estoy muy contenta. Para mí fue un hándicap saber que debería llevar gafas a causa de la presbicia, pero después de ver los resultados a veces pienso ¿ahora mismo me volvería a operar? Y digo, sí. Porque la vida me ha cambiado mucho. Al levantarme y no tener que buscar las gafas, no ponerme las lentillas cada día, poder ver de lejos... Es impresionante. Es como magia. Ha sido una decisión muy acertada que he tomado en mi vida. Tenía muchos miedos, pero ha valido la pena y el equipo que hay detrás me ha apoyado mucho.

 

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