22/04/2011
¿Ya podemos operar la presbicia con Láser?
Qué debemos exigir a la nueva técnica y a los profesionales que la practiquen.
El desafío que parece imposible
La capacidad de enfocar (acomodación) es uno de esos sistemas fisiológicos del cuerpo humano que más admiración nos pueden producir. Si la cámara fotográfica es una copia brillante del ojo humano, el sistema que a todos nos ayuda a enfocar la imagen para sacar las mejores fotos, llamado "autofocus", es también una fiel réplica. El cerebro recibe una imagen desenfocada, borrosa, y envía un arco reflejo sobre los músculos ciliares para que estos se contraigan o se relajen y cambien la curvatura del cristalino, la lente dinámica por excelencia. Y este fenómeno se va ajustando en milésimas de segundo hasta que la imagen es nítida.
A partir de los 40-45 años ese cristalino se hace progresivamente rígido, impidiendo el trabajo de ese músculo. En unos cuantos años, la vista se va "cansando" hasta un máximo de 3 dioptrías que equivalen a 1/3 de metro que es la distancia de lectura.
Hasta ahora diferentes técnicas han intentado "imitar" esa delicada función visual. Sin embargo son sistemas artificiales que el cerebro debe asumir consiguiendo lo que se llama neuroadaptación.
Por ejemplo podemos tener un ojo para ver nítido de lejos y otro, el ojo no dominante, para cerca con una graduación máxima de 1-1,5 dioptrías. Es la llamada monovisión, alcanzable con LASIK o con implantación de lentes intraoculares tras la extracción del cristalino. Es una solución parcial que suele ir bien aunque algún paciente puede no adaptarse.
Podemos extraer también el cristalino e introducir lentes multifocales. Son lentes que con diferentes superficies ópticas generalmente en forma de anillos concéntricos, dan diferentes focos a diferentes distancias. Como se trata de una situación nueva para nuestro cerebro y que además genera múltiples imágenes con diferentes niveles de desenfoque, el proceso de neuroadaptación es fundamental. Cuando la adaptación se consigue el resultado es excelente. Afortunadamente el porcentaje de casos que no se adaptan es muy bajo.
Pero, ¿podemos crear un sistema visual multifocal con Láser, modificando las curvaturas de la córnea?
Siendo una nueva indicación quirúrgica, necesariamente deben cumplirse unas condiciones mínimas que garanticen la bondad de los procedimientos. Estas condiciones han de ser la garantía para que el porcentaje de pacientes satisfechos con la intervención sea máximo. Estas condiciones, de cumplirse, sirven para contrarrestar la impaciencia de todos, desde médicos a empresas de tecnología, por dar solución a este problema y, cómo no, atemperar algunas motivaciones económicas.
- Efectividad
La vision multifocal de calidad ideal es la que nos devuelve la visión de la juventud. Ver a todas las distancias con calidad y sin esfuerzo visual. Las técnicas de la presbicia que podemos aplicar a personas de más de 45 años difícilmente van a poder recuperar todas esas virtudes, pero cuanto mayor sea el rango de visión enfocada, cuanto más fácil sea cambiar de distancia sin dificultades de adaptación, más efectiva será la técnica.
- Seguridad
Seguridad es hacer algo para obtener un objetivo, sin que aparezcan problemas. Simple pero claro.
El ojo con vista cansada es un ojo sano. Vale la pena que todos los présbitas tengan claro este concepto. La presbicia no es una enfermedad, ni incluso un trastorno. Es un fenómeno asociado a la longevidad. Los hombres y mujeres de las cavernas no sufrían presbicia. ¿Porqué? Porque muy pocos pasaban de los 40 años. Así que ser présbita es un regalo de la evolución y el desarrollo humano en el que nuestra vida se prolonga cada vez más, hacia la frontera de los 100 años... pero con presbicia.
Y volviendo al enunciado, la seguridad nos debe garantizar que esos ojos sigan siendo sanos, sin accidentes quirúrgicos ni efectos secundarios. Y para ello, los Ensayos Clínicos son la única manera que tiene la medicina para no dar pasos en falso, y garantizar la seguridad al usuario. Ensayos con muchos pacientes, hechos de modo comparable por un número suficiente de investigadores, en diferentes centros, y con suficiente Test del Tiempo. Los resultados obtenidos y estudiados a través de ensayos clínicos nos dan la "evidencia" que requerimos antes de instaurar cualquier tratamiento a un paciente, sea administrando un fármaco o interviniendo quirúrgamente.
- Precisión
Como toda cirugía ocular, la precisión ha de ser extrema. En el ojo, pocas micras de desviación condicionan resultados muy abultados. Un par de ejemplos de técnicas seguras y consolidadas: cada dioptría que tratamos con LASIK en la córnea, depende de la eliminación de 12-15 micras de tejido, según los aparatos utilizados. En la retina, la aparición de una membrana tapizando la mácula (Membrana Epimacular) que puede presentarse en determinadas patologías, puede ser tan fina como 10 micras de grosor, y a su vez producir una deformación de las neuronas y los fotorreceptores tal, que condicione la ceguera de la visión central de ese ojo. Esa membrana tan fina se puede extraer del ojo con técnicas de microcirugía víitreorretiniana muy seguras.
Así que esa técnica que ha de hacer recuperar al ojo la visión de las diferentes distancias focales seguro que habrá de ser tan o más precisa que los ejemplos citados.
- Estabilidad
Los efectos, una vez conseguidos han de ser duraderos en el tiempo. Y si no fueran duraderos, debe informarse de la previsión de su durabilidad. El problema radica en que si realizan las intervenciones sin esperar a los resultados de ensayos clínicos que se desarrollen durante suficiente tiempo, no sabremos el valor de la estabilidad y la posibilidad de que se produzcan regresiones, es decir, retrocesos en los efectos conseguidos.
- Combinabilidad
En la gran mayoría de los casos la vista cansada se asocia a diferentes grados de miopía, hipermetropía o astigmatismo. Estos trastornos se denominan en su conjunto ametropías,
Si pretendemos operar la presbicia, el ojo, ha de estar lo más enfocado posible de lejos y con la mejor calidad visual. Si no es así, aunque obtengamos visión multifocal, esta podrá ser borrosa, incluso con niveles muy bajos de astigmatismo.
Por ello, la técnica que opere las dioptrías de vista cansada ha de poder, a la vez, corregir el resto de las dioptrías que ya se tenían antes de desarrollar la presbicia. De no ser así, estaremos obligados a asociar dos téncicas: el láser Excímer (Lasik y sus variantes) y la nueva técnica de la presbicia. Siempre que operamos un ojo de dos maneras, hemos de tener en cuenta los problemas de interacción y los riesgos que se pueden sumar.
- Sin inducción de aberraciones ópticas.
Este capítulo es importantísimo, extenso y difícil de explicar sin tecnicismos de compleja comprensión.
Pero simplificándolo, diríamos que cualquier sistema óptico de calidad debe poder enfocar un objeto puntual en un punto sobre la retina. Todas las dispersiones y distorsiones de ese punto focal son aberraciones. El ojo humano normal tiene un cierto grado de aberraciones que denominamos fisiológicas. Las aberraciones que inducimos con cualquier técnica quirúrgica no deben modificar significativamente ese grado de aberración adecuado para el cerebro de cada persona.
Así pues, esas nuevas técnicas que están llegando, han de ser examinadas con estos criterios para poder ser aceptadas por los cirujanos que nos dedicamos a la Cirugía Refractiva. El paciente sólo podrá entregar su confianza en el profesional cuando éste le pueda ofrecer garantías de que esos objetivos se puedan conseguir con la mayor probabilidad. No olvidemos, sin embargo que en medicina, los resultados no siempre son los deseados, debido a una cierta variabilidad individual de la respuesta de los tejidos al efecto de los actos quirúrgicos.
Se abre un tiempo muy excitante y esperanzador para tratar con éxito ese tributo a la longevidad llamado presbicia. Pero con mucho "ojo" por parte de todos, porque nos estaremos jugando la calidad de la visión de muchísimas personas.